Emperador de Alemania y rey de Prusia (1888-1918), su agresiva política exterior fue uno de los factores desencadenantes de la I Guerra Mundial y de la consiguiente extinción del II Imperio Alemán. Nacido en Potsdam, en las cercanías de Berlín, el 27 de enero de 1859, era hijo del príncipe Federico Guillermo (futuro emperador Federico III), y de Victoria Adelaida María Luisa, la hija mayor de la reina británica Victoria I. Estudió en la Universidad de Berlín. Después de servir en el Ejército, contrajo matrimonio con Augusta Victoria, princesa de Schleswig-Holstein, en 1881.
Fue proclamado emperador en 1888 tras la muerte de su padre, que solamente reinó tres meses. La primera medida importante que adoptó como emperador fue la destitución en 1890 del anciano canciller Otto von Bismarck, a quien se debía la fundación del II Imperio Alemán. Participó de forma significativa, y en ocasiones decisiva, en la política exterior e interior de su país.
Gracias a su gestión, Alemania dejó de ser un Estado agrícola para convertirse en poco tiempo en uno de los principales países industrializados, aunque esta transformación provocó el surgimiento de graves conflictos entre empresarios y trabajadores. Guillermo II no consiguió frenar totalmente el ascenso del Partido Socialdemócrata Alemán, que finalmente llegó a ser la fuerza política más importante del Imperio en 1912.
Consideraba que su derecho a gobernar tenía origen divino. Le interesaban los asuntos internacionales, pero su política a este respecto fue contradictoria y confusa. Profesaba una profunda amistad hacia Reino Unido, pero impulsó a este país a establecer en 1907 una alianza con Francia y Rusia (la Triple Entente) como réplica a su ambicioso programa de expansión colonial, comercial y naval.
Asimismo, mantuvo buenas relaciones con Rusia y apoyó las pretensiones de esta potencia en Extremo Oriente, pero no actuó del mismo modo en el conflicto de la península de los Balcanes, donde secundó las acciones del Imperio Austro-Húngaro. Creía firmemente que el poder de la Triple Alianza (acordada en 1882 por su país junto al Imperio Austro-Húngaro e Italia) disuadiría a cualquier potencia de entablar una nueva guerra.
La agresiva política desplegada por el II Imperio Alemán bajo su dirección agravó seriamente las fricciones internacionales que condujeron en 1914 a la I Guerra Mundial. A medida que avanzaba este conflicto, Guillermo II fue perdiendo poder. Era consciente de sus limitaciones como militar, y delegó las decisiones bélicas en manos de los generales alemanes Paul von Hindenburg y Erich Ludendorff. Hizo caso omiso de las resoluciones de paz elaboradas por el Reichstag en 1917 y exigió que la guerra continuara.
El fracaso de la ofensiva alemana de 1918 aumentó la intranquilidad del Ejército y de la población; el 10 de noviembre, un día antes de que se firmara el armisticio, el Emperador abandonó el país y se refugió en Holanda, cuando ya se había instaurado en Alemania la que habría de llamarse República de Weimar. Varios representantes de los estados aliados solicitaron en vano, durante las conversaciones de paz celebradas en Versalles, que Guillermo II fuera extraditado y juzgado como criminal de guerra.
Pasó el resto de su vida en el castillo de Doorn (en la provincia de Utrecht, Holanda), en el más completo aislamiento. Tras el fallecimiento de su esposa en 1921, contrajo nuevamente matrimonio con la princesa de Schönaich-Carolath. Falleció el 4 de junio de 1941 y fue enterrado con honores militares por orden del dictador alemán Adolf Hitler.
["Guillermo II (de Alemania)." Enciclopedia Microsoft® Encarta® 2001. © 1993-2000 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.]